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Confinadas

Confinadas Las víctimas que no escaparon ni de la pandemia ni de la trata

Dicen que la rentabilidad de los negocios se mide en números, pero hay números que representan personas, muchas de ellas explotadas para sostener esa economía.

La incidencia delictiva sobre el delito de trata de personas, que elabora el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), es una evidencia de que la economía oscura del mercado de la explotación sexual no se detuvo ni con una pandemia, pero minimiza la realidad porque las cifras son más extensas, como lo revela esta investigación periodística.

Cualquiera pensaría que, en una emergencia sanitaria decretada por una pandemia, la economía organizada y empresarial del sistema proxeneta sería una de las primeras en cerrar, por falta de oferta y por falta de demanda por el riesgo de contagio; sin embargo, en México, mantuvo su auge en sus locales legalmente establecidos y en los clandestinos. Los tratantes no pararon actividades.

Mujeres, niñas, niños y algunos varones estuvieron confinados en el sistema proxeneta, pero para la trata de personas con fines de explotación sexual.

Y a los prostituyentes, a quienes algunos denominan clientes, no les preocuparon las condiciones de esas mujeres y niñas explotadas en medio de una pandemia. Pagaron por ellas. 

 

Investigación

Confinadas Las víctimas que no escaparon ni de la pandemia ni de la trata

Por

Ana Laura Vásquez

En el contexto de la pandemia de covid-19, durante el confinamiento por la primera y segunda ola, el sistema proxeneta estuvo activo en Tlaxcala, Puebla, Quintana Roo, la Ciudad de México, Aguascalientes, Chiapas; de frontera a frontera en el país.

Entiéndase por sistema proxeneta a toda la cadena de lugares y personajes que participan en la explotación sexual de las mujeres, desde los dueños de los lupanares, casas de citas, bares, hoteles, moteles, cachimbas; también los lenones o padrotes, los miembros de sus respectivas familias que los solapan y ayudan, las madrotas, algunos taxistas, los clientes y las autoridades que toleran o se coluden con los explotadores.

Primera parte

Los tratantes nunca pierden

Todo el sistema proxeneta, que con la explotación sexual sostiene “a políticos, explotadores, gobiernos, jueces”, estuvo activo incluso en el pico de la pandemia…

Cerraron fronteras, impusieron mayores controles de salud, redujeron la movilidad; todos pararon actividades por la pandemia de covid-19, menos ellos: los proxenetas, prostituidores y prostituyentes; el sistema proxeneta, una economía organizada y empresarial que no paró, que siguió ganando dinero con las mujeres víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual forzada.

Los tratantes nunca pierden, dice la investigadora, Elena Azaola, quien desde el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), ha orientado su trabajo al estudio de niños, niñas y jóvenes en situación de calle, víctimas de violencia y explotación sexual.

Ni siquiera en medio de la pandemia de covid-19, los tratantes registraron pérdidas en sus negocios porque no bajaron las cortinas; aun con la emergencia sanitaria mantuvieron actividades en sus centros de oferta legalmente establecidos y en los que adaptaron clandestinamente en la vía pública, bares, hoteles, moteles, spas y casas particulares. Incrementaron su presencia en portales electrónicos y redes sociales para reclutar víctimas y colocar en el mercado sexual, desde fotografías, videos y hasta formalizar por esa vía encuentros sexuales presenciales y virtuales.

La fiscalía de Quintana Roo aseguró una casa donde 21 mujeres fueron confinadas para la trata de personas con fines de explotación sexual. | Foto: @FGEQuintanaRoo

“Seguramente, las mujeres porque en su mayoría son mujeres las que se dedican a esto, como en tantas otras actividades económicas, sufrieron una disminución en sus actividades, pero digamos que, los tratantes, esos nunca pierden”.

Elena Azaola

Ciesas

Los tratantes, subrayó la investigadora, son delincuentes que se adaptan a las diferentes circunstancias o se mueven hacia otros delitos. 

En el contexto de la pandemia, en la primera y segunda ola de casos positivos de covid-19, en México:  

mujeres
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hombres
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persona LGBTTI
0

Fueron víctimas de trata de personas en la modalidad de prostitución ajena y otras formas de explotación sexual obligada, así lo revelan estadísticas oficiales, obtenidas para esta investigación a través de 103 solicitudes de acceso a la información pública, que contrastan con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que pintan un panorama de menor dimensión.

Durante la primera y segunda ola de la pandemia, cuando se suponía que las actividades no esenciales debían estar cerradas, los tratantes operaron en los locales legalmente establecidos y los clandestinos del sistema proxeneta.

Otros:

niños y niñas
0

Algunos con apenas 3, 6 y 8 años, sufrieron trata de personas con fines de explotación sexual a través de pornografía infantil.

Todo el sistema proxeneta, que con la explotación sexual sostiene “a políticos, explotadores, gobiernos, jueces”, estuvo activo incluso en el pico de la pandemia y en toda la República mexicana, con tratantes originarios de 21 estados mexicanos y cinco países extranjeros.

“En plena cuarentena vimos como el corredor de la trata seguía muy activo, pudimos ver, también, algunos establecimientos que ofrecían servicios de table dance a domicilio. Y en esto, nos preguntamos ¿qué medidas de protección tienen las mujeres?, se pediría acaso un certificado de que están libres de covid-19 a los consumidores prostituyentes, se les exigiría el uso de desinfectantes, cubrebocas y caretas a los hombres que recurrieron a esta explotación”, cuestionó Alejandra Méndez, directora del Centro Fray Julián Garcés y Derechos Humanos, con sede en Tlaxcala. 

Cuando habla del “corredor de la trata”, en Tlaxcala, se refiere a la franja que abarca desde Apizaco hasta San Pablo del Monte, en la frontera con Puebla, donde se concentran las mujeres en situación de prostitución y los espacios prostitucionales que son la misma carretera y sus flancos en los que abundan tables dance, bares, hoteles, moteles, hasta la esquina, todos esos lugares disponibles para la oferta de servicios sexuales que beneficia más a los dueños que a las mujeres que explotan su cuerpo. 

En el marco de la V Jornada de Prevención de la Trata de Mujeres y Niñas con Fines de Explotación Sexual, Méndez advirtió que la pandemia incrementó la vulnerabilidad de las víctimas de esta actividad ilícita porque no solo las expone a la violencia y enfermedades de transmisión sexual, también al contagio de la covid-19, y por condiciones de crisis económica las hace más susceptibles de ser captadas por los tratantes.

Este el sistema proxeneta que, en medio de una emergencia sanitaria mundial, mantuvo su dinámica de operación en sus locales legalmente establecidos, implementó espacios clandestinos y también se adaptó a la nueva normalidad y al uso de herramientas de trabajo que ya no son nuevas, pero que incrementan su capacidad de alcance y velocidad; por ejemplo, el internet para incursionar en el ciberespacio. El tratante o proxeneta ya no sale a las calles para reclutar víctimas, lo hace desde casa.

Mónica Salazar, directora de Dignificando el Trabajo A.C., enfatizó que, en el contexto de la pandemia, lo interesante es explicar cómo, bajo el confinamiento, “hubo trata de personas porque si no se guardaron ellas como trabajadoras o víctimas; entonces, ellos, como clientes, sí se guardaron ¿o todo siguió marchando igual?”  

Los tratantes de personas dedicados a las diferentes formas de explotación sexual forzada y pornografía infantil confinaron a mujeres, niñas y algunos varones, pero para explotarles. Y a los prostituyentes, a quienes algunos denominan clientes, no les preocuparon las condiciones de esas mujeres y niñas explotadas en medio de una pandemia. Pagaron por ellas. 

Segunda parte

La
Escondida

De día surtía gas como “Gasera Dolores de Tlaxcala”; de noche, exhibía y explotaba a mujeres para el mercado sexual.

Cualquiera pensaría que, en una emergencia sanitaria decretada por una pandemia, la economía organizada y empresarial del sistema proxeneta sería una de las primeras en cerrar, por falta de oferta y por falta de demanda por el riesgo de contagio; sin embargo, mantuvo su auge en sus locales legalmente establecidos y en los clandestinos. Los tratantes no pararon actividades.

Las mujeres y niñas estuvieron confinadas en el sistema proxeneta, pero para la trata de personas con fines de explotación sexual.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), advirtió en su informe Impacto de la Pandemia covid-19 en la Trata de Personas que las medidas para aplanar la curva de infección, desde cuarentena forzosa, toques de queda y confinamiento, restricciones para viajar y limitaciones a actividades económicas y vida pública sin precedentes, además del aumento de la presencia policial en las fronteras en las calles, si bien a primera vista parecen disuadir la delincuencia, también pueden contribuir a que ésta sea más clandestina. Y reconoció que, en el delito de trata de personas, los delincuentes ajustaron sus modelos de negocios a la “nueva normalidad”.

Para no parar ni perder durante la pandemia, en Tlaxcala, adaptaron La Escondida, un table dance dentro de una gasera clandestina que operaba en una casa de la comunidad de San Ambrosio Texantla, municipio de Panotla.

Tlaxcala

En medio de los cerros y a orilla del río Los Molinos, estaba La Escondida, y dicen quienes fueron clientes que “el relajo se ponía bueno con el alcohol y las mujeres”. La venta clandestina de gas era una fuente alterna de ingresos.

La Escondida hace honor a su nombre, una vivienda que solo salta a la vista desde la parte alta de los cerros y allí está enclavada.  El comedor funcionaba como bar con venta de todo tipo de bebidas alcohólicas.

El comedor funcionaba como bar con venta de todo tipo de bebidas alcohólicas

En el living room había una plataforma y un tubo para bailes eróticos

De día surtía gas como “Gasera Dolores de Tlaxcala”

De noche exhibía y explotaba a mujeres para el mercado sexual

En el living room había una plataforma y un tubo para bailes eróticos; la pared estaba decorada por el retrato de una mujer que anunciaba a “La Escondida. Dance party”. De día surtía gas como “Gasera Dolores de Tlaxcala”; de noche, exhibía y explotaba a mujeres para el mercado sexual.

El lugar, que no tenía una licencia de operaciones ni para venta de gas, ni de bebidas alcohólicas ni actividades del comercio sexual, fue clausurado en agosto de 2020, durante la pandemia, en un operativo con elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la 23 Zona Militar de Tlaxcala y la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC). Aseguraron el sitio, suspendieron actividades, pero no hubo ningún detenido

A la fecha, La Escondida está cerrada; retiraron los almacenes de gas, pero no las figuras alusivas al table dance, incluso mejoraron el acceso con pavimento, como si la intención fuera perfeccionar el camino para los clientes que antes era de terracería.

Gasera de día
table dance de noche

De La Escondida, el único registro que hay de su operación ilegal es una denuncia anónima al 911 y la clausura que hizo la CEPC; no existe ninguna investigación más ni por el almacenamiento y venta ilegal de combustible y tampoco por presunta trata de personas, según lo confirmaron fuentes policiales. Dicen los vecinos, que el inmueble es propiedad de una funcionaria de la administración del Gobierno de Tlaxcala que concluyó en agosto de 2021, pero no fue posible corroborar ese dato.

En el contexto de la pandemia, el sistema proxeneta estuvo activo en Tlaxcala, Puebla, Quintana Roo, la Ciudad de México, Aguascalientes, Chiapas; de frontera a frontera en el país. Entiéndase por sistema proxeneta a toda la cadena de lugares y personajes que participan en la explotación sexual de las mujeres, desde los dueños de los lupanares, casas de citas, bares, hoteles, moteles, cachimbas; también los lenones o padrotes, los miembros de sus respectivas familias que los solapan y ayudan, las madrotas, algunos taxistas, los clientes y las autoridades que toleran o se coluden con los explotadores.

Lo complementan los comerciantes que, con pleno conocimiento de la explotación de las víctimas, les venden productos de aseo personal, lencería y corsetería, condones y maquillajes; así como las clínicas donde las atienden en caso de un embarazo, aborto o por la violencia física que sufren.

Los padrotes

Los padrotes no son los únicos actores del sistema proxeneta, ni esta actividad delictiva es exclusiva de Tlaxcala, estado mexicano que ha sido estigmatizado como la cuna de la trata.
México tiene estados que son zonas de origen, de tránsito o destino de las víctimas de trata de personas para la explotación sexual forzada.

Foto ilustrativa: @FiscaliaPuebla

Quintana Roo

En Quintana Roo, los tratantes tampoco quisieron perder; 11 hombres y dos mujeres, miembros de una red de trata de personas con fines de explotación sexual en la modalidad de prostitución ajena, explotaban a 21 mujeres en plena crisis sanitaria. Usaban portales electrónicos para promover servicios sexuales por los que cobraban en dólares y, además, ofrecían transporte a quienes pagaban por estar con ellas.

En julio de 2020, en medio de la pandemia, la fiscalía de esa entidad rescató a las 21 víctimas, luego de que, con trabajos de investigación, la autoridad ministerial ubicó un hotel en la Quinta Avenida de la colonia Centro del municipio Solidaridad en donde capturó a Jesús P., Fabián D., Manuel B., Mario R., José M., María P., José R., Víctor L., y Mónica C., todos tratantes de Quintana Roo.

El fiscal general del estado, Oscar Montes de Oca, detalló en su momento, que allí 9 tratantes explotaban sexualmente a 14 mujeres, y en un segundo inmueble, en el municipio de Benito Juárez, otros 4 tratantes explotaban a 7 víctimas más.

De las 21 mujeres rescatadas en Quintana Roo, 13 son de Venezuela, 2 de Colombia, 4 mexicanas, una de Alemania y una de Argentina.

Este operativo derivó de una investigación de la Policía Cibernética que detectó en las redes sociales un anuncio publicitario relacionado con prácticas sexuales, e inició, con la fiscalía, las carpetas de investigación.

Mujeres de Venezuela, Colombia, México, Alemania y Argentina eran explotadas sexualmente en Quintana Roo. | Fotografía: @FGEQuintanaRoo.

Estado de México

El sistema proxeneta igual insistió en no perder en el Estado de México, allí, según la fiscalía local, una denuncia anónima alertó por prácticas de trata de personas para explotación sexual con exhibiciones privadas de orden sexual, en el bar Silvers, de Toluca, donde cumplimentó una orden de cateo, previa investigación ministerial y de campo.

Localizó a 11 mujeres, entre ellas, una de Belice, 2 de Venezuela y una de Brasil; a todas las consideró probables víctimas de trata de personas.

En el bar Silvers, que en mayo había sido clausurado porque no suspendió actividades por la pandemia, aseguraron preservativos, lencería, una libreta y un libro de registros, fichas y distintos dispositivos para almacenamiento de video.

Elena Azaola, investigadora del CIESAS, sostuvo que la trata de personas ha prevalecido por años porque cuenta “con muchísimas complicidades”, porque hay gente que tiene necesidad y porque los tratantes se aprovechan de esa necesidad; también porque mantienen a las mujeres prácticamente en una situación de esclavitud, con maltratos y diferentes técnicas para someterlas. 

“Es todo un sistema de explotación enorme y, la verdad, eso explica que esta actividad continúe. Por más que nos duela, nos avergüence y reprochemos todo esto, pues se explica porque las autoridades, los inspectores, quienes tendrían que estar actuando para que esto no sucediera, obtienen ganancias, tienen interés o priorizan esas ganancias en lugar de defender la dignidad y los derechos de esas mujeres que son vistas como basura, desechables, prescindibles, en lugar de ser personas con derechos”.

Así es como el sistema proxeneta opera, ya sea a través de la prostitución forzada o ajena y del trabajo sexual; y como lo hace desde la pandemia de covid-19 sostenido por una demanda de prostitución o servicios sexuales.

Tercera parte

Otros datos números que son personas

En México, las estadísticas e investigaciones ministeriales se concentran, principalmente, en la trata de personas con fines de explotación sexual y dejan en un aparente limbo de impunidad y poca evidencia a las otras modalidades de trata y sus fines de explotación.

Foto ilustrativa: en Pixabay

La incidencia delictiva sobre el delito de trata de personas que elabora el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), es una evidencia de que la economía oscura del comercio sexual no se detuvo ni con una pandemia, pero minimiza la realidad porque las cifras son más extensas, como lo revela esta investigación.

De marzo de 2020, cuando en México inició la emergencia sanitaria, a mayo de 2021, todavía en pandemia, el SESNSP reportó a 635 mujeres como víctimas de trata de personas sin ser preciso sobre la modalidad de explotación.

Pero esta investigación tiene otros datos que obtuvo a través de 103 solicitudes de acceso a la información pública, dirigidas a las 32 fiscalías del país, las secretarías de Salud, la Guardia Nacional, el Instituto Nacional de Migración (INM), la Fiscalía General de la República (FGR), Sedena, la CNDH y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), para documentar cómo operó la delincuencia organizada en el delito de trata de personas, durante la pandemia de covid-19, exactamente en la primera y segunda ola, cuando se supone había confinamiento y las actividades no esenciales, como el mercado de explotación sexual, estaban suspendidas.

Los tratantes de personas sometieron a mujeres, niñas y algunos varones a la explotación sexual forzada; a niños y niñas, a la pornografía y mendicidad; a los varones adultos, al trabajo forzoso y explotación laboral. Aunque esta investigación pinta un panorama sobre trata de personas en sus diferentes modalidades, en el contexto de la pandemia, su foco principal es la explotación sexual.

Según los datos que las fiscalías locales y la FGR entregaron en respuesta a las solicitudes de acceso a la información pública, giradas para esta investigación periodística, en realidad registraron 842 expedientes por trata de personas de marzo 2020 a mayo 2021; esta cifra representa una dimensión incompleta del delito porque los estados de Durango, Hidalgo, Morelos, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz, no respondieron a las solicitudes bajo argumentos como que su personal se contagió de covid-19, que sus estadísticas no van más allá de lo que exhibe el SESNSP y porque, supuestamente, es información reservada y confidencial.

De los 842 expedientes, 439 fueron por trata de personas a través de prostitución ajena y otras actividades de explotación sexual que dejan ganancias a terceros, y 37 por pornografía infantil; el resto corresponden a otras modalidades de trata, en algunos casos no identificada.

Son números que representan personas; sí, esas 439 carpetas de investigación por trata de personas para la explotación sexual forzada equivalen a 685 mujeres, 7 hombres y una persona de la comunidad LGBTTI explotadas por tratantes que operaron en los locales legales y clandestinos del sistema proxeneta, durante el confinamiento decretado en la primera y segunda ola de la pandemia de covid-19.

Si en el contexto de la pandemia, 685 mujeres fueron víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual, entonces, también fueron 685 hombres que pagaron por explotarlas.

¿De dónde
son las víctimas?

La Ciudad de México, Baja California, el Estado de México, Guerrero y Nuevo León, reportaron el mayor número de expedientes por trata de personas, la mayor cantidad de víctimas, pero el número de imputados detenidos es menor.

Azaola considera que esto se debe a la cadena de complicidades que existe entre los tratantes y autoridades; y puso como ejemplo a la Ciudad de México y Tlaxcala.

“En la Ciudad de México, es sabido que en la delegación Cuauhtémoc, donde se sitúa la mayor parte de este fenómeno de prostitución o trata, que es la zona de La Merced, es la delegación que obtiene la mayor parte de recursos económicos ¿Y cómo los obtiene? Los obtiene a través de una cadena de complicidades en donde los tratantes dan dinero a las autoridades para que les permitan ejercer esta actividad, forzar a las mujeres, explotarlas, mientras las autoridades se hacen de la vista gorda”.

Algo así también pasa en Tlaxcala, subraya, donde todo el mundo sabe qué sucede y cómo sucede, y las autoridades, por tantos años, no atinan a perseguir este fenómeno e ir a proteger a las mujeres.

Imagen ilustrativa: en Pixabay

“Porque se benefician, porque rinde grandes ganancias económicas. En el fondo es una situación indignante porque es a través del trabajo de estas mujeres que sostienen a políticos, explotadores, gobiernos, jueces, todo tipo de personas obtienen dinero y, en el fondo, ese dinero viene de la explotación sexual de las mujeres”, enfatiza la investigadora. 

Elena Azaola

Ciesas

Las víctimas identificadas con los números de esta investigación son originarias de Tlaxcala, Baja California, Guerrero, Culiacán, Chiapas, Coahuila, Michoacán, Estado de México, San Luis Potosí, Chihuahua, Ciudad de México, Veracruz, Hidalgo, Tamaulipas, Durango, Nuevo León, Oaxaca, Sonora, Nayarit, Puebla y Zacatecas.

Del extranjero, las víctimas provienen de Estados Unidos, Guatemala, Colombia, Brasil, Venezuela, Argentina, El Salvador, Paraguay, Honduras y Belice.

Del total de los expedientes se identifica a 75 mujeres y a 218 hombres en calidad de imputados; la mayoría de las mujeres, por trata laboral y mendicidad; y los varones, por trata de personas con fines de explotación sexual y pornografía infantil.

¿De dónde
son los tratantes?

Los imputados son originarios de Baja California, Puebla, Chihuahua, Guerrero, Estado de México, Guanajuato, Tlaxcala, Michoacán, Jalisco, Querétaro, Chiapas, Ciudad de México, Coahuila, Nuevo León, Durango, Sonora, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Quintana Roo; y del extranjero, de Arizona, Guatemala, Venezuela, Colombia y Cuba.

Qué dice la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas

En México las estadísticas e investigaciones ministeriales se concentran, principalmente, en la trata de personas con fines de explotación sexual y dejan en un aparente limbo de impunidad y poca evidencia a las otras modalidades de trata y sus fines de explotación.

Los otros datos de esta investigación detallan que, en el contexto de la pandemia, las fiscalías locales registraron 49 carpetas de investigación por trata de personas con fines de explotación laboral y trabajos forzados; 6 para el uso de menores de edad en actividades ilícitas; 9 para la mendicidad.

Asimismo, 3 carpetas de investigación por trata de personas para matrimonio forzoso; 13, por adopción ilegal; una, por delitos contra la intimidad e imagen; y una más por trata de personas para la extracción de órganos y tejidos. Si la suma de todos no da el total de los 842 expedientes es porque el resto los clasificaron como trata de personas con fines no especificados.

Durante el confinamiento de la primera y segunda ola de covid-19:

Baja California recibió:

denuncia por trata de personas para la extracción de órganos y tejidos, delito poco visibilizado en México.
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Para el caso de la trata de personas para explotación sexual, Salazar insiste en que debe diferenciarse del trabajo sexual porque la ley prevé que esa modalidad de trata ocurre a través de la prostitución ajena, la pornografía, las exhibiciones públicas o privadas de orden sexual, el turismo sexual o cualquier otra actividad sexual forzada.

Cuando hablamos de la prostitución ajena, explicó, no estamos hablando de la prostitución en calle, estamos hablando de estos terceros que obligan a hombres y mujeres a ejercer la prostitución.

“¿Cómo separo la prostitución de la trata? Pues es que realmente deberían estar separadas, porque lo que se hizo cómodamente en este país, fue observarlo desde las propias víctimas de lo que sea y no analizarlo desde el modus operandi de la delincuencia organizada”.

“Muy pocas personas escribimos con esa postura, porque la postura ahorita es ‘la prostitución es trata, punto se acabó’, y ninguna mujer tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que quiera; y de los hombres, ni hablemos, porque están incrustados en el sistema patriarcal y también hay hombres vinculados a la trata sexual forzados”.

En contraste, Azaola sostiene que mientras que unos dicen que la prostitución es un trabajo como cualquiera y lo desempeñan libremente, ella no cree que haya tanta libertad porque puede que lo desempeñen por falta de oportunidades, pero no porque realmente sea una actividad en la que las mujeres se sientan realizadas.

Basada en su experiencia en la investigación de mujeres en explotación sexual, acentuó “que no es que están ahí por gusto, en algunos casos prefieren hacerla porque dicen que ganan con ese trabajo más que en otros trabajos, pero no es que no perciban, no sientan, no les duela o no les cause daño toda esa denigración, exposición y entrega de sus cuerpos a cambio de dinero”.

Cuarta parte

"No nos podemos ir de aquí"

¿Dónde termina el trabajo sexual y empieza la trata de personas con fines de explotación sexual?

Foto ilustrativa: Especial

Cuando en México inició la persecución y combate contra la trata de personas y las redes de tratantes, en el año 2000, también empezó una lucha de los trabajadores sexuales porque su actividad sea reconocida como un trabajo. Llevan 20 años y no lo han logrado.

Por el contrario, se sienten perseguidos y criminalizados como suponen que ocurre con un tratante; y cuando llegan los operativos, si bien les va, son capturados para luego presentarlos como víctimas de trata, o en un escenario catastrófico, también los convierten en tratantes.

En 2015, el Colectivo Contra la Trata de Personas, A. C., documentó el encarcelamiento de 60 trabajadores de table dance de la Ciudad de México, capturados durante “operativos contra la trata”, “operativos de rescate” o “liberación de víctimas”, y acusados de ser tratantes por el solo hecho de trabajar ahí.

Mónica Salazar, de Dignificando el Trabajo A.C. (Dignificando), sostiene que, en la disminución de desigualdad y precarización laboral, como medida para reducir el riesgo del trabajo forzoso y trata de personas, es necesario reconocer al trabajo sexual.

“Si no logramos disminuir el estigma hacia el trabajo sexual que son las personas que están de forma voluntaria, con conciencia del acto que están realizando, no vamos a poder, nunca, erradicar la trata ¡Nunca!”.

La pandemia de covid-19 revivió ese movimiento de las trabajadoras sexuales por el reconocimiento de lo que ellas denominan trabajo sexual para no llamarle ni prostitución ni trata, y que tampoco las vean como víctimas de los tratantes porque lo que ellas quieren, también, es ser aliadas contra la trata.

En Puebla, las trabajadoras sexuales que integran la Unificación de Sexoservidoras solicitaron al Gobierno local que reconozca su actividad y la regularice para que ya no sean más estigmatizadas ni perseguidas; y ofrecieron una alianza contra la trata de personas con fines de explotación sexual con la fiscalía de esa entidad, el DIF estatal y demás instituciones facultadas para la protección de mujeres.

“Queremos trabajar con el DIF porque a veces llegan menores de edad que no pueden trabajar porque no cumplen los requisitos, ahora sí que detenerlas, que venga el DIF por ellas, que haga el trámite y sabrán quién las manda. A la mejor con eso ayudaríamos al gobierno con la trata de personas y los menores de edad”, expresó Lourdes Hernández “Lulú”, representante de la organización.

– ¿Debería existir una alianza entre las trabajadoras sexuales y las autoridades?

-Sí, sería una seguridad para todas nosotras como trabajadoras sexuales porque, bueno, el trabajo de vender tu cuerpo no es delito, el delito es quién te mande o para quién trabajes, eso sí es más grave y más cuando eres menor de edad. Que trabajes por ti misma, porque tú quieras trabajar, yo creo que no hay ningún delito que perseguir, pero eso de los padrotes es un tema muy delicado. 

Durante la emergencia sanitaria, Lulú y sus compañeras fueron testigos de cómo llegaban mujeres menores de edad a las calles de Puebla para ofrecer servicios sexuales, “y ¿Quién sabe quién las mandaba?”

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) considera a los trabajadores sexuales como quienes “reciben dinero o bienes a cambio de sus servicios sexuales, ya sea de forma regular u ocasional, y que definen estas actividades como generadoras de ingresos».

La distinción entre trata de personas para explotación sexual y trabajo sexual radica en si alguien ha sido forzado o inducido, que haya un explotador que gane dinero por esa explotación o quien quite parte de sus ganancias a quien se explota sexualmente exista maltrato físico o no.

Es decir, que el trabajo sexual es un acuerdo consciente y voluntario, entre adultos, para la venta o compra de servicios sexuales.

Lulú asevera que ninguna de las mujeres o personas de la comunidad LGBTTI que integran la Unificación de Sexoservidoras de Puebla está ahí, en el mercado de la explotación sexual, porque ha sido obligada por tratantes, pero sí presionadas por el mercado laboral que no contrata a perfiles como ellas y ellos que apenas cursaron su educación primaria porque no tuvieron mayores oportunidades.

“Ya no estamos en los tiempos de antes en los que nos vendían como esclavos, somos libres de hacer lo que nosotros mismos queramos”, asienta la trabajadora sexual.

“Pero aún así, te haces fuerte y dices ‘pues como venga’ porque no nos podemos ir de aquí porque de aquí mantenemos a nuestros hijos; somos el pilar de nuestras casas; entonces, es un riesgo, pero dice el dicho que el que no arriesga no gana”.

Lulú

Unificación de Sexoservidoras de Puebla

El 15 de septiembre, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dedicó un espacio en sus redes sociales a los trabajadores sexuales, “quienes enfrentan discriminación, estigmatización y acoso constante”. Por ese canal virtual se pronunció por reconocer sus derechos laborales y mejorar sus condiciones de trabajo por razones de salud y seguridad. Dijo que, con esa finalidad, desde 2003, las trabajadoras sexuales de la Ciudad de México dan un grito de independencia para exigir trato digno y tener los mismos derechos que cualquier otra persona.  

En voz de Mónica Salazar, el trabajo sexual surge desde la postura de las y los propios trabajadores del sexo que manifiestan que para ellos y ellas es un trabajo y solicitan un reconocimiento a su actividad a partir de que, en los años 2000, empieza la controversia con la trata de personas y nacen las leyes nacionales e internacionales para erradicar a las bandas y al crimen organizado que se dedica a forzar a mujeres a ejercer la prostitución en la que no hay consentimiento, ni conocimiento, ni voluntariedad. 

“Lo que ellas y ellos dicen es que el trabajo sexual tendría que ser reconocido como cualquier otra actividad porque al reconocerlo ‘podríamos nosotros’, desde el reconocimiento de la legalidad, ‘ayudar a la erradicación de la trata’”, comenta.

El reconocimiento del comercio sexual como actividad laboral y económica implica garantía de derechos que significa que el policía no extorsione a quienes lo ejercen o que no llegue cualquiera a cobrar piso porque ahí los vinculan nuevamente con delincuencia organizada.

“Es ‘yo ejerzo un trabajo con una parte de mi cuerpo que es diferente a los pies, las manos y el cerebro’, que es lo que coloquialmente rentamos y ofertamos en un espacio laboral legal y lícito, entonces ‘¿Por qué a mí se me cataloga como otra parte?’, y ahí es cuando empieza este debate; ‘pues porque es indigno’, pero hay condiciones laborales igual de indignas o peores”.

“La trata existe porque como sociedad consumimos tanto que hasta a los seres humanos consumimos, pero no nada más para el sexo. No coman, porque las condiciones de los trabajadores agrícolas están peor que las de muchas trabajadoras sexuales. Anden desnudos por la calle, porque las condiciones de muchos de los trabajadores de la industria textil están peor que las de muchas trabajadoras sexuales. No comas en ningún restaurante porque las condiciones de los trabajadores en el servicio están mucho peor”.  

Mónica Salazar

Dignificando en Trabajo A. C.

En el debate sobre si se reconoce o no el trabajo sexual existen tres posturas de análisis; la primera es el prohibicionismo para prohibir el intercambio del comercio sexual y la probable sanción al cliente.

La segunda, el abolicionismo que, como la palabra lo dice, es abolirlo independientemente de quienes estén involucrados.

Y la tercera, el reglamentarismo, el establecer una formalidad dentro del ámbito de lo que se denomina trabajo sexual.

La idea de que la prostitución voluntaria y el trabajo sexual propician la trata de personas para la explotación sexual ha funcionado para los abolicionistas y prohibicionistas; y bajo la lógica de Salazar, esta visión ha hecho que en sí el fenómeno de la trata quede completamente invisibilizado por una política antitrata basada, en los últimos años, en cerrar burdeles y giros negros que trabajan con licencias de bares porque dentro de los reglamentos y leyes mexicanas no hay nada para otorgarles un permiso de table dance o centro de masajes con actividades sexuales.

“La política anti trata está perjudicando a muchas mujeres, mujeres trans, hombres que se dedican al comercio sexual y todos mayores de edad, están siendo estigmatizados y perseguidos en aras de rescatarlos de una situación de trata”. 

Así ocurrió con Lulú, quien fue detenida en diciembre de 2021 acusada por el delito de lenocinio. La detención de la representante de la Unificación de Sexoservidoras de Puebla ocurrió meses después de que ella misma denunciara a un líder del comercio ambulante, conocido como El Fede, por extorsionar y cobrar derecho de piso a las trabajadoras sexuales.

Quinta Parte

Al rescate política antitrata que no va contra tratantes

Los tratantes

Las redes de trata no son improvisadas, tienen un esquema sólido de integración y una ingeniería bien planeada para operar con impunidad y conexiones policiales, judiciales y políticas, tanto a nivel local, nacional e internacional.

No hay delincuencia organizada en Tlaxcala”, dijo tajantemente el secretario de Gobierno de esta entidad, Sergio González Hernández, el 15 de febrero de 2022 durante una comparecencia ante el Pleno del Congreso local que solicitó conocer los resultados gubernamentales en materia de seguridad, prevención y combate de actividades delictivas.  

Se presentó con ese discurso, apenas unos días después de que en Estados Unidos (EE. UU.) fueran sentenciados, a casi 40 años de prisión, “Los Meléndez” un grupo de delincuencia organizada que operaba de Tenancingo, Tlaxcala, a Nueva York, una red de trata de personas con fines de explotación sexual.

Los cinco integrantes de Los Meléndez fueron detenidos en marzo de 2020 acusados de tráfico sexual, conspiración de tráfico sexual, tráfico sexual de menores, prostitución interestatal, contrabando de extranjeros y conspiración de lavado de dinero.

Es decir que en Tlaxcala sí hay delincuencia organizada, pero los delincuentes dedicados a la trata de personas con fines de explotación son capturados y procesados legalmente de manera individual, no como integrantes de una red de delincuencia organizada.  

En el contexto de la pandemia, durante el confinamiento de la primera y segunda ola, las fiscalías y corporaciones policiales locales y federales desplegaron en todo México:

Desplegaron:

Operativos y cateos contra la trata de personas en México
0

Rescataron a:

víctimas explotadas
0

Detuvieron a:

tratantes
0

Estos datos fueron obtenidos para esta investigación, a través de 103 solicitudes de acceso a la información pública para conocer, directamente de las instituciones, qué acciones implementaron para prevenir y combatir la trata de personas en el contexto del confinamiento por la pandemia de covid-19.

Resultado de esos operativos, clausuraron e inspeccionaron hoteles, moteles, bares, casas de masajes y de citas, table dance, centros cheleros, sex shops, casinos, domicilios particulares, centros de rehabilitación y hasta consultorios espirituales por trata y explotación sexual.

Alejandra Méndez y Mónica Salazar, del Centro Fray Julián Garcés (CFJG) y Dignificando el Trabajo A. C., respectivamente, coincidieron en que la política antitrata en México está enfocada en el cierre de los locales del sistema proxeneta y el rescate de víctimas, pero no en la captura de tratantes y explotadores, y muchos menos en perseguirlos como una estructura de delincuencia organizada.

“Esa es otra cosa que ha ocurrido, se sentencian a personas en lo individual y se desdibujan las redes, lo que se tiene que hacer es investigar redes de trata. Aquí de lo que estamos hablando es de redes, de delincuencia organizada, y ese es el énfasis”, puntualizó Méndez.

Dijo que esta dinámica de operación, tanto de las redes de tratantes como de las corporaciones policiales que supuestamente las persiguen en Tlaxcala, tiene antecedentes desde 2008 cuando el gobierno en turno también negaba en la entidad el delito de trata de personas con fines de explotación, a pesar de que las víctimas, desde ese entonces, ya daban nombres de tratantes y detalles sobre las rutas que utilizaban para transportarlas y transferirlas, así como los lugares de retención y de explotación.

De 2011 a 2020 Tlaxcala reportó 14 sentencias condenatorias contra tratantes de personas, pese a que existían, hasta ese año, más de 200 expedientes de denuncia por trata con fines de explotación sexual.   

“O sea, lo que vemos es una impunidad total, no se procura justicia a las victimas y, por lo tanto, no se dan garantías para que las víctimas puedan denunciar. Si uno mira en el tiempo, las denuncias van disminuyendo, pero las denuncias no disminuyen porque haya una atención del Estado disminuyen, por lo contrario, porque dan información, dan nombres y de les deja en total indefensión”, asentó.

“El mensaje es claro, los tratantes pueden seguir operando con total impunidad, y aquella mujer que se atreva a denunciar, bueno, a estas alturas dudamos que vivan porque no hay garantía de protección, no hay garantía de denuncia”.

Alejandra Méndez

Directora del CFJG

Las redes de trata no son improvisadas, tienen un esquema sólido de integración y una ingeniería bien planeada para operar con impunidad y conexiones policiales, judiciales y políticas, tanto a nivel local, nacional e internacional.

La FGR reconoce que el delito de trata se divide en las fases de captación o enganche, traslado y explotación, en las que participan los reclutadores que pueden operan, individualmente o en redes, a través del secuestro, rapto, amenaza, engaño y aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad de la víctima.

Al eslabón de los reclutadores o enganchadores se suman, el que transporta y transfiere o entrega a la víctima, el que la recibe, quien la aloja, el que la retiene con fines de explotación y el que la explota. Esa es una red de trata de personas.

¿Cuáles son los elementos del delito de trata de personas?

“Un tema como trata de personas tendría que estar, a fuerza, observado desde los lentes de la delincuencia organizada, no desde la óptica común porque acabas incrementando el estigma sobre ciertos sectores que realmente erradicando el problema”, enfatizó Salazar.  

Expuso que si se analiza estadísticamente la implementación de la política antitrata mexicana la conclusión es que ha consistido en cerrar burdeles o giros negros que, además, operan con licencias de bares porque dentro de las leyes y reglamentos de México no hay nada que les autorice un permiso, por ejemplo, de table dance o centro de mansajes con actividades sexuales.

“¿Qué ha sucedido?, que la delincuencia sigue funcionando, ¿Por qué? Porque la delincuencia organizada no es nada más los cárteles, y lo que se ha disminuido en México es la delincuencia organizada de cuello blanco; en México de esa delincuencia casi no se habla y realmente es esa delincuencia la que está metida en las redes de trata”.

La política antitrata, que está enfocada en el cierre de burdeles o table dance, también ha provocado que sea invisibilizada la delincuencia organizada involucrada en la trata de personas porque los datos estadísticos se concentran en el cierre o clausura de los locales del sistema proxeneta y en el rescate de las víctimas, pero no en la captura de redes de tratantes.

“La mayoría del dato va hacia ‘se rescatan 50 mujeres de un table’, ’62 mujeres rescatadas de una casa de masajes’, etcétera, pero a ver, sí rescataron a 52 mujeres, pero, neta, detuvieron nada más a dos personas porque si observas a la delincuencia organizada no va a haber dos personas cuidando a 52 mujeres”.

“Si no tienes forma de identificar al grupo, pues a quién persigues; de 99 personas rescatadas dos personas detenidas ¿No sienten que la ecuación está mal?, entonces la fiscalía se está dedicando a rescatar mujeres no a detener tratantes”, agregó Salazar.

El Estado de México hizo 131 operativos con los que rescató a 306 víctimas de trata de personas, de ellas 17 hombres y 289 mujeres, y logró la detención de sólo 12 tratantes.

Chihuahua desplegó 121 operativos en domicilios particulares, bares, cantinas, table dance y salas de masajes, y detuvo a un sólo tratante, un hombre de 32 años, originario de Venezuela, en flagrancia del delito de trata de personas en la modalidad de almacenamiento y pornografía infantil.

Michoacán realizó 20 operativos; Nuevo León, 13; Quintana Roo, 5; y por separado, el Instituto Nacional de Migración (INM) activó 324 visitas de inspección en el mismo tipo de establecimientos e incluyó agencias de modelos, casas de masajes terapéuticos, renta de habitaciones particulares para hospedaje y consultorios espirituales.

Durante el periodo de pandemia, el INM atendió a 22 víctimas de trata de personas en la modalidad de explotación sexual forzada, de ellas 20 mujeres y dos varones; y a 13 de ellos les concedió la regularización en México por razones humanitarias.

Asimismo, auxilió a una mujer y a siete hombres víctimas de trata de personas para el trabajo forzoso, quienes junto con las demás víctimas de explotación sexual solicitaron el retorno asistido hacia sus países de origen, Colombia, Venezuela, Paraguay, Honduras y Brasil, después de haber sido explotadas en la Ciudad de México y San Luis Potosí.

El que el número de víctimas rescatadas contraste con la cantidad de detenidos, como ocurre en el Estado de México, se debe a que la política antitrata en el país está más enfocada a la persecución de quienes se denominan trabajadores sexuales y al propio rescate de las víctimas de trata, no a la captura de los tratantes considerados como crimen organizado. 

Los tratantes trasladaron sus actividades hacia el ciberespacio; por ejemplo, la Fiscalía de Baja California, desde su Unidad de Investigación Especializada en Combate a la Trata de Personas, informó que tras el inicio de la pandemia detectó que a las víctimas las captan por medio de las redes sociales, Facebook, Instagram, WhatsApp, pero, a pesar de saberlo, “no ha implementado programa preventivo alguno, ya que únicamente investiga por las personas que denuncian”.

En cambio, la fiscalía de Chihuahua sí implementó ciber operativos en redes sociales y otros espacios virtuales, después de reducir “significativamente” operativos en bares y cantinas, moteles, antros, salas de masaje, que abrieron intermitentemente de acuerdo con el semáforo epidemiológico.

“Por este motivo nos avocamos al trabajo propio de investigación de las denuncias de trata de personas y al trabajo de inteligencia en redes sociales, pues se ha detectado que por estos medios cibernéticos se capta a algunas víctimas”, espetó la dependencia en respuesta a la solicitud de acceso a la información pública.

La Guardia Nacional (GN), después de coadyuvar en ciber-investigaciones para rescatar víctimas y detener imputados, participó en 10 operativos contra trata de personas en Tlaxcala, Quintana Roo, Estado de México y la Ciudad de México, donde detuvo a 9 hombres y a una mujer por explotación sexual y pornografía infantil.

Desplegó estas operaciones de marzo de 2020, cuando inició el confinamiento en México, a abril de 2021, en atención a mandamientos ministeriales y judiciales. La GN aclaró que sus datos no son el total de operativos realizados en el territorio mexicano para el combate de la trata de personas.

Dicen los investigadores y las autoridades, que las vulnerabilidades de las mujeres y niñas con respecto a la trata de personas en el mercado de la explotación sexual son mayores a partir de la pandemia de la covid-19, y están expuestas a los padrotes que, de forma individual, se dedican a reclutar mujeres para transferirlas a las redes de tratantes y al sistema proxeneta que, con sus bares, hoteles, moteles, table dance y demás locales legalmente establecidos y los clandestinos, se aprovecha y beneficia de las necesidades vitales de las mujeres, las utiliza y capitaliza, y convierte la vida humana y la sexualidad en un objeto de consumo por y para los varones.

Se aprovecha del argumento de que ellas tienen la libertad de decidir sobre qué hacer con su cuerpo y qué trabajo elijen, así sea la explotación sexual.

Oscar Montiel, investigador de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, quien desde la Antropología se ha dedicado a investigar la trata de personas a través de la formación de los tratantes o proxenetas, recuerda que alguna vez uno de esos padrotes le aseguró que, aunque metieran a todos los padrotes a la cárcel va a haber otros hombres que van a seguir reclutando mujeres y prostituyéndolas porque hay hombres demandando, sobre todo en esos espacios prostitucionales que normalizan la violencia ligada a la prostitución, el consumo de prostitución como un derecho de la masculinidad y la existencia del proxeneta para captar mujeres para la trata de personas en la modalidad de explotación sexual forzada.

Elena Azaola expresó que hay países que han logrado no penalizar ni castigar a las mujeres que son, a fin de cuentas, víctimas, y a los clientes, pero mientras no exista la conciencia social y esos clientes continúen acudiendo a buscar esos servicios, haciéndose de la vista gorda de que las mujeres están ahí por necesidad o porque las tienen forzadas, ellos son también cómplices y partícipes de un negocio “muy lamentable” que está montado sobre el cuerpo de las mujeres.

“Yo diría que el Estado sí se desentiende de esta situación de las mujeres, de saber cuál es la raíz de estos problemas y qué soluciones deberían ofrecer con capacitación en otras áreas, con mejores salarios, con educación; dándoles todo tipo de oportunidades. No es que las mujeres le resuelvan, no; es que el Estado se desentiende y las mujeres tienen que buscar soluciones a sus vidas”.

Es como si estos investigadores afirmaran que seguirá la trata de personas para la explotación sexual forzada en todo el sistema proxeneta que se mantiene activo, aún en medio de una pandemia, porque detrás hay una cadena de consumo que explota a mujeres, que explota a niños y niñas, que explota a personas para la trata, porque los tratantes nunca pierden.

**El Colegio de México (Colmex) apoyó la producción de esta investigación periodística en su formato escrito; mientras que Dignificando el Trabajo A. C., y Fundación Avina, a través de la Iniciativa Arropa, apoyaron el formato podcast. 

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