Buscó ayuda, encontró castigo. La historia de Itze revela como una víctima de violencia puede ser convertida en culpable por el propio sistema judicial y el Estado.
La curiosidad mató al gato
Buscamos tres pies a la noticia
Opinión
El doble discurso del Gobierno de Tlaxcala: exige disculpa pública y respeto, pero margina a los suyos
Por: Ana Laura Vásquez El Gobierno de Tlaxcala ha levantado la voz para exigir una disculpa pública al empresario José […]
Reducción de homicidios no es trofeo ni propaganda
Por: Ana Laura Vásquez En los últimos años, hemos sido testigos de una narrativa que se repite con preocupante frecuencia: […]








