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“Con los niños no”: la sentencia que dictaron a un hombre linchado en un pueblo de Tlaxcala

No fue presentado ante un tribunal de enjuiciamiento, ni juzgado en el interior de una sala de juicio; Rodrigo N., ni siquiera puso un pie en la Fiscalía de Tlaxcala porque a los ojos del pueblo él fue el culpable de raptar a una niña y de abusar sexualmente de ella. Así que, entre todos, lo lincharon. 

En San Miguel Xochitecatitla, municipio de Nativitas, fue linchado a puñetazos y patadas, lo ataron al asta bandera hasta dejarlo inconsciente, luego lo arrojaron a la explanada de la presidencia de comunidad, a unos pasos de la iglesia en la que veneran a San Miguel, y allí le arrojaron gasolina y le prendieron fuego en sus genitales. 

Para todos, hombres y mujeres, él era el culpable. “Mátenlo, mátenlo”. 

Rodrigo N., era tan culpable como para no tenerlo que someter al largo y burocrático proceso que implica una denuncia, de buscar un abogado y, mediante lo que dice la ley,  llevarlo ante un juez para que fuera juzgado por delitos sexuales en agravio de una menor de edad. 

Y así fue como se expandió una espiral de violencia en la comunidad de Xochitecatitla, municipio de Nativitas, al sur de Tlaxcala, que empezó con la alerta de una niña que había sido raptada por un hombre que circulaba a bordo de una motocicleta de color negro con amarillo, y concluyó con linchamiento en menos de dos horas.

Según los partes informativos policiales, dos niñas caminaban sobre la avenida 16 de Septiembre, rumbo a la escuela, cuando una de ellas fue raptada por el hombre y se la llevó a bordo de la moto. 

Más tarde, la niña agraviada fue localizada sobre la calle San Ignacio, donde caminaba sola, iba llorando y con indicios de haber sido violentada sexualmente.

“Es una menor de edad, está siendo acompañada por su mamá, por sus papás, y eso es importante, y ahorita sabemos que la fiscalía está ya haciendo todas las pesquisas, recabando toda la información para recabar los indicios de la sustracción”, dijo el presidente municipal de Nativitas, Oscar Murias Juárez.

La madre, enardecida por la agresión contra su pequeña hija, solicitó el auxilio de los pobladores; entre todos tenían que localizar al agresor y hacer justicia. Todo lo que sabían de él, era que iba a bordo de una motocicleta con franjas amarillas.   

Reunida la gente en la explanada de la presidencia de comunidad y afuera de la iglesia, utilizaron el altavoz del pueblo. “Justicia, justicia”, “Vamos a buscarlo, lo tenemos que encontrar”, arengaban. 

Sin tener la certeza, minutos más tarde retuvieron a un hombre que pasaba por el lugar a bordo de una motocicleta con vivos amarillos. Lo retuvieron, lo despojaron de su transporte y entre todos comenzaron a golpearlo.

Una turba de puros varones se fue contra el presunto abusador sexual a puñetazos y puntapies, hasta que lo desnudaron. Luego, lo trasladaron a la astabandera donde lo ataron y golpearon; allí se sumaron las mujeres al linchamiento.

Finalmente, lo arrojaron al centro de la explanada donde, ya semidesnudo, le arrojaron gasolina y le prendieron fuego en sus genitales.

“Todavía tiene vida el desgraciado”, se escucha decir a una mujer de las decenas de ellas que participaron en el linchamiento.

“Perro maldito, con los niños no desgraciado, ojete”, secunda otra mujer.

En solo unas horas, en San Miguel Xochitecatitla se configuró un espiral de violencia que empezó con el rapto y la agresión sexual contra una menor de edad, y terminó con el homicidio, por linchamiento, del presunto abusador sexual. 

Esta escena ocurrió en Tlaxcala, el estado más tranquilo del país, según lo afirma constantemente la gobernadora, Lorena Cuéllar.

Aunque un pequeño grupo de policías trató de rescatar al hombre y evitar su linchamiento, nada pudieron hacer por él.

“Desafortunadamente el número de personas que se encontraban rebasaba el número de elementos policiales, y sí se confirmó el deceso”, apuntó Murias Juárez.

El Gobierno estatal rechazó los hechos y expuso que su prioridad, al momento, era proteger a la niña agraviada.

“Hacemos un llamado a la sociedad a confiar en las instituciones y a privilegiar el respeto al Estado de derecho. La justicia debe prevalecer siempre dentro del marco de la legalidad y con apego a los derechos humanos”, señaló en un comunicado de prensa.

Secretario de Seguridad culpa al pueblo: “Actuaron con mucha rapidez

“Fue muy rápido el movimiento de la ciudadanía”, “Actuaron con mucha rapidez”, “Rápidamente la población se unió y cometieron el linchamiento”, con estos argumentos, el secretario de Seguridad de Tlaxcala, Alberto Perea Marrufo justificó un linchamiento más en Tlaxcala. 

Entre la mañana y tarde del pasado 1 de abril, un hombre acusado de haber raptado y violentado sexualmente a una niña de 11 años, en la comunidad de San Miguel Xochitecatitla, en Nativitas, fue linchado por habitantes de ese lugar.

Esto, a pesar de que el Gobierno local, desde 2021, actualizó el “Protocolo de actuación policial para prevenir y atender casos de linchamientos en el estado de Tlaxcala”, con el objetivo de rescatar a tiempo a aquellas personas que suelen ser retenidas por los pobladores de diversas comunidades tlaxcaltecas para fines de linchamiento. 

“El protocolo de linchamiento yo puedo decir que sí ha funcionado”, expresó Perea Marrufo en entrevista con medios de comunicación.  

Aún sí, un hombre fue asesinado por linchamiento en la plaza pública de San Miguel Xochitecatitla. Los lugareños lo retuvieron como el sospechoso de haber raptado a una niña y abusado sexualmente de ella cuando esta se dirigía a la escuela acompañada de su hermana. 

La menor de edad, testigo del rapto, relató que había sido un hombre a bordo de una motocicleta de color negro con amarillo el que se había llevado a su hermana. La niña agraviada fue rescatada minutos más tarde sobre la calle San Ignacio, donde caminaba sola y en estado de crisis.

A petición de la madre de las menores de edad, los pobladores buscaron un culpable y entre las calles de la población encontraron a un hombre que circulaba a bordo de una motocicleta de color negro con amarillo. Sin tener la certeza de que él era el agresor, lo lincharon. 

“Aquí lo que nosotros vimos el día de ayer (martes), es que fue muy rápido el movimiento de la ciudadanía, la persona, el presunto delincuente fue rápidamente localizado por ellos, y rápidamente la población se unió y, obviamente, cometieron el linchamiento”, arguyó el responsable de la seguridad pública de Tlaxcala y también encargado de coordinar la actuación policial durante un linchamiento. 

“Si bien la constitución le permite a cualquier ciudadano hacer la detención de una persona que está cometiendo un delito, pero inmediatamente la constitución dice que tienen que ponerlo a disposición de las autoridades competentes. No se puede, la ciudadanía, hacer venganza o tomarse la ley por su propia mano, las personas tienen que ser sometidas a un juicio”, acotó. 

El hombre murió a los pies y a la vista de elementos de la Guardia Nacional (GN), según se observa en una escena captada por un testigo con la cámara de su teléfono celular, que luego circuló en redes sociales.

De acuerdo con informes policiales, tanto la GN, como la Policía Municipal y Estatal tuvieron conocimiento de que los hechos iniciaron aproximadamente a las 08:00 horas de la fecha indicada, y entre las 10:00 y 10:30 horas los lugareños ya habían linchado a un presunto culpable.

El secretario explicó que, según el protocolo antilinchamiento, las corporaciones policiales deben reaccionar en un mínimo de cinco minutos para constituirse en el lugar, y son las policías municipales las que actúan como primeros respondientes.

“Aquí es un tema de tiempos, o sea, fue muy rápido”, insistió. 

“Nosotros siempre buscamos que el protocolo se active de la mejor manera, pero siempre hay algunas circunstancias; en este caso, la ciudadanía actuó con mucha rapidez, pero el protocolo se llevó a cabo”, agregó. 

El primer respondiente fue la policía municipal, dijo, posteriormente el estado, llegó la Guardia Nacional también, pero ya, al arribo, ya había perdido la vida la persona.

A decir del funcionario, el protocolo antolinchamiento sí ha funcionado porque en 2023, Tlaxcala registró 19 linchamientosdurante todo el año y en 2024 hubo 11 más 17 intentos de linchamiento. 

“Y vamos bajando poco a poco”, asentó.

Espiral de la violencia alcanza a la prensa; autoridades eclesiásticas amenazan de muerte

En el marco del linchamiento consumado en la comunidad de San Miguel Xochitecatitla, autoridades eclesiásticas amenazaron de muerte, también por linchamiento, a un par de reporteros que intentaron documentar los hechos y obtener una declaración del sacerdote del lugar, Hugo Hernández.

Esto ocurrió dentro de la iglesia de San Miguel, cuando el presbítero oficiaba una misa y los fiscales del templo le auxiliaban para la eucaristía.

Justo después del sermón, en el que Hernández se refirió indirectamente sobre el linchamiento y pidió orar por la niña víctima de agresión sexual, ambos fiscales dejaron sus actividades en el altar mayor para acercarse a una reportera y a un reportero, de quienes por razones de seguridad se reserva su identidad.

Uno de los fiscales le indicó a la reportera que no podía grabar nada de lo que decía el padre; además, bajo amenazas le exigió borrar todo lo que ya había filmado.

“Aquí no puedes grabar, borra todo lo que ya grabaste o te quitamos el teléfono. O lo borras te echamos al pueblo, ya viste que ya lincharon a uno. También vino otro reportero y lo corrimos, aquí no pueden grabar porque los linchamos”, dijo el fiscal de la iglesia.

Junto con su compañero, rodearon a la reportera frente al atrio de la iglesia y no la dejaron libre hasta que ella borró, frente a ellos, las imágenes que había filmado del sermón del sacerdote.

Esta escena de amenaza y hostigamiento sucedió a la vista del párroco que continuaba con la misa mientras hacía alusión a la muerte de una persona, linchada por los pobladores.

Párroco pide orar: «Todo nuestro país está convertido en un cementerio», dice

Tras el linchamiento, el párroco, Hugo Sánchez, celebró una misa en la que pidió a los católicos orar por la recuperación de la niña violentada, como víctima directa, y por sus padres, como víctimas indirectas.

“Han pasado cosas que lastiman a la familia, a esta familia que está sufriendo el abuso de esta menor, de esta pequeña”, indicó

Ante el altar mayor de la iglesia dedicada a San Miguel, lamentó, pero los atribuyó también a las condiciones de inseguridad y delincuencia que persisten en el país y también en Tlaxcala.

“Es difícil esta realidad, pero es algo que tenemos en todo nuestro México, no sólo en nuestro estado, en todo el país. Todo nuestro país está convertido en un cementerio y esa es nuestra realidad ante la violencia que estamos viviendo”, acotó.

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